PROENTA UFRO

vineta

Columna de opinión: WIÑOL TXIPANTU

“Para el mundo mapuche, las personas o CHE están familiarizadas o son parte de la naturaleza (MAPU), entendida como todo lo que existe en todas las dimensiones del espacio. De este modo, en la “teoría cultural mapuche”, cada linaje representado en los actuales “apellidos” de las personas mapuche proviene y refleja uno o más de los elementos constitutivos de ese espacio, donde el sol y las estrellas no son la excepción, pues configuran y proyectan la fuente de la vida en la tierra.

Producto de esta relación inseparable, y a lo largo de su existencia, el pueblo mapuche y sus agentes conocedores han identificado, nombrado y participado de cada uno de los ciclos naturales que renuevan la vida. En este contexto, ANTÜ, como astro sol y como noción temporal fundamental, adquiere una dimensión tutelar sobre el ITXOFILL MOGEN, es decir, sobre todas las formas de vida vinculadas entre sí y con CHE. Su eterno retorno permite que todo se restaure y reinicie su caminar, tanto en el NAGMAPU (espacio tierra) como en el WENUMAPU (espacio exterior).

Así, con el solsticio de invierno del hemisferio sur, en tiempos de lluvia, brotes, savia y de la esencia de los elementos que hacen posible la vida, damos paso al retorno del sol, que avanza diariamente al tranco de un paso de gallo (kiñe txekan alka mew).

Al situarnos en el contexto de la vida social, cultural y del saber actual, el retorno de un ciclo como el que vivimos no puede circunscribirse exclusivamente a la extemporánea idea de un “año nuevo mapuche”, sino que debe comprenderse como una renovación de la vida en esta parte del mundo. Se trata de un inicio que nos llama al autocuidado y a tomar los resguardos necesarios ante la fragilidad de la materia y de las energías que la envuelven.

De allí la relevancia de la espiritualidad frente a la hiperactividad (secular) que nos rodea, de la reflexión frente a la locuacidad desmedida de quien cree saberlo todo; de la cooperación por sobre la competencia mercantil; y de la humildad por encima de la prepotencia.

Por último, en lo que respecta a un espacio universitario de convivencia que aspira a ser “intercultural”, más que reducir este momento a una conmemoración anual, lo importante es transformarlo en el punto de partida de un diálogo interepistémico transversal”.  

Miguel Melin Pehuen

Asesor Experto e Investigador en Cultura Mapuche

Instituto de Estudios Indígenas e Interculturales

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